lunes, 19 de marzo de 2012

ESCUELA DE FRANKFURT


Aspectos sobre su evolución:

La Escuela de Frankfurt, tuvo su origen en el Instituto de Investigaciones Sociales fundado en 1923, vinculado a la Universidad de Frankfurt, el instituto estaba financiado por un rico alemán, exportador, residente en Argentina, de nombre Herman Weil cuyo hijo Felix Weil, fue uno de los fundadores del Instituto junto al lado del grupo originario o primera generación de la escuela de Frankfurt (M. Horkheimer, F Pollock y L. Loewental)    

Los aportes, postulados o teorías emanados de un conjunto de intelectuales de diferentes disciplinas o campos del pensamiento, como la estética, las artes, la antropología, la sociología y la filosofía, vinculados a la Escuela de Frankfurt, se ha dividido básicamente en las denominadas “Primera Generación” y “Segunda Generación”. La primera generación ha sido identificada desde el origen de la escuela de Frankfurt en 1923, conformada por el grupo originario de M. Horkheimer, F. Pollock y L. Looewental a quienes con posterioridad se le unen H. Marcuse, E. Fromm, W. Benjamin y T. Adorno.

En los años treinta, con la llegada al poder de los nazis Partido Socialista Obrero Alemán), sus principales figuras -Adorno y Horkheimer- emigran a New York, en un instituto asociado a la Universidad de Columbia, para luego restablecerse en Europa, luego de culminada la II Guerra Mundial, en los años 1950.

Tras la muerte de Horrkheimer,  Theodor W. Adorno, da un cambio a los estudios de la escuela crítica y se habla entonces del paso a la Segunda Generación de la Escuela de Frankfurt, donde los principales representantes fueron: J. Habermas, A. Schmidt y Albrreacht Wellmen y Oskar Negt.

Otros autores, han señalado que la evolución de la Escuela de Frankfurt, sigue la misma evolución histórica de la sociedad del siglo XX, resultando inseparable el sentido crítico de la Escuela de los acontecimientos que, desde los años veinte, se desarrollan en el mundo. Proponiendo una síntesis de la trayectoria cronológica de la Escuela de Frankfurt en cuatro etapas determinantes marcadas con características propias, ellas son:

-          “La primera comprendida entre los años 1923-1924, fecha de su fundación, y en la que el Instituto de Investigación Social  se vincula a la Universidad de Frankfurt. La publicación de la Zeitschrift für Sozialforschung, en l932, establece de una manera general la línea de investigaciones de carácter crítico-dialéctico.
-        Sin embargo, se puede considerar que es a partir de 1932 cuando se puede hablar propiamente de la génesis de la Escuela de Frankfurt con la dirección de Max Horkheimer. Esta segunda etapa coincide con el ascenso del Nazismo. El exilio y la muerte de algunos de sus miembros fundamentales imprime un sesgo que será decisivo en el análisis teórico de la Escuela. No obstante, el contacto con la sociedad norteamericana introduce y consolida el estudio de la sociedad post-industrial y sus estructuras sociopolíticas y culturales. La vuelta de Max Horkheiemer a Alemania en el año l950 cierra esta etapa.
-          Desde l950 hasta la muerte de Adorno en l969 y de Horkheimer en l973, se llevan a cabo las aportaciones teóricas y metodológicas de la Teoría Crítica. Aquí, la conjunción de las técnicas empíricas con la reflexión teórica rompe el tópico de excesiva abstracción con el que se ha tildado a los autores frankfurtianos. Los Frankfurter Beiträge zur Soziologie son una buena prueba de ello. Es en esta etapa en la que se escriben las obras fundamentales no sólo de quienes volvieron a Alemania, sino también de quienes permanecen en Estados Unidos como será el caso de Marcuse. La influencia de la Teoría Crítica en los acontecimientos de los años sesenta es innegable y merecería un estudio específico el esclarecimiento de cómo se tomaron conceptos y propuestas características de la Escuela.
-          La cuarta etapa, tipificada de una forma convencional, se puede situar en el final de la Teoría Crítica clásica (Horkheimer, Adorno, Marcuse) y el surgimiento de la "segunda generación" (Jürgen Habermas, Claus Offe, Oscar Negt, Alfred Schmidt y Albrecht Wellmer, preferentemente). Habermas ya había iniciado su colaboración con la Escuela en los años cincuenta. Será a partir de la década de los sesenta cuando con la publicación de Student und Politik, escrito por Habermas y Ludwig von Friedburg, comience el tránsito de la "primera generación" a la "segunda". Los años setenta imprimen un giro nuevo a la temática crítica al introducir paradigmas nuevos a la Teoría Crítica. La obra weberiana enriquecerá la investigación social neofrankfurtiana. Y, asimismo, métodos empíricos provenientes de la tradición positivista y funcional-sistémica entran a formar parte de los estudios orientados, sobre todo, al análisis de la sociedad post-industrial y de sus estructuras”. 

REPRESENTANTES

En la parte introductoria se han señalado los representantes de cada una de las  generaciones de la Escuela de Frankfurt, pero los enunciaremos de nuevo incorporando algunos: Theodoro Adorno, Walter Benjamin,  Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Jurgen Habermas, entre otros. 
A la etapa inicial, denominada: la Primera Generación de la “Escuela de Frankfurt” corresponden los autores fundamentales: Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, Erich Fromm, Walter Benjamin, Leo Lowenthal, y poco después Herbert Marcuse. Asimismo, Franz Borkenau, Siegfried Kracauer, Otto Kirchheimer, Franz Neumann, Olga Lang o, durante un breve tiempo Paul Lazarsfeld, entre otros nombres relevantes, trabajaron y colaboraron en los proyectos de la Escuela. Sin embargo, el núcleo principal es el formado por Horkheimer, Adorno, Benjamin, Fromm y Marcuse.
En la “Segunda Generación”, se encuentran: J. Habermas, A. Schmidt y Albreacht.
A continuación se desarrollaran aspectos importantes de algunos de los pensadores:

Max Horkheimer W. filosofo y sociologo alemán famoso por su trabajo eb teoria crítica como miebro de la escuela de Frankfurt de investigación social. Sus obras más importantes incluyen: El eclipse de la razón y  en colaboración con Adorno, Dialectica de la Ilustración, a través de la Escuela de Frankfurt, Horkheimer colaboró y llevó a cabo otros trabajos significativos.


Theodor Adorno. (1903-1969)
Filósofo marxista, sociólogo y musicólogo alemán. Nacido en Frankfurt del Main el 11 de septiembre de 1903, Theodor Ludwig Wiesengrund, su nombre verdadero, se doctoró en filosofía en la Universidad Johann Wolfgang Goethe donde había seguido cursos desde 1921 hasta 1924.
En 1925 fue alumno del compositor Alban Berg en Viena, pero volvió a su ciudad natal en 1927, donde fue profesor ayudante en 1931. En 1933 se trasladó a Gran Bretaña y visitó también Alemania; fue allí donde adoptó el apellido de soltera de su madre, Adorno, para firmar unos artículos en los que aplicaba los conceptos marxistas a la filosofía y la música. En 1938 emigró a Estados Unidos, donde colaboró con Max Horkheimer en la elaboración de Dialéctica de la Razón, 1947 y en otras obras.
Adorno y Horkheimer volvieron a Alemania en 1949 y enseñaron en Frankfurt desde 1951. A diferencia de Horkheimer, Adorno siguió trabajando en el tema de la división de clases en las sociedades modernas en un libro titulado Minima Moralia (1951), que es una explicación al colapso de la civilización europea durante la II Guerra Mundial, en Jargon der Eigentlichkeit (Jerga de autenticidad, 1964), critica al filósofo pro-nazi Martin Heidegger y a otros que negaban la posibilidad de la verdad objetiva. Murió el 6 de agosto de 1969.
La enorme influencia de Adorno se debe quizás a los conceptos que elaboró en unión con Horkheimer. Entre estos hay que mencionar el de ‘razón instrumental’, que habla de la corrupción de los ideales de la Ilustración bajo los actuales sistemas de dominio; ‘la cultura industrial’, que transforma obras de arte en objetos al servicio de la comodidad; y ‘la personalidad autoritaria’ de los conformistas, que prefieren obedecer órdenes antes que afrontar y superar las dificultades cotidianas.

Herbert Marcuse. (1898-1979)


Filósofo estadounidense de origen germano, uno de los principales teóricos de la izquierda radical y del movimiento denominado Nueva Izquierda, y un crítico insumiso del orden establecido y de la cultura y las costumbres convencionales. Nacido en Berlín y educado en las universidades de esta ciudad y Friburgo, formó parte del Instituto para la Investigación Social de Frankfurt, sustrato de la escuela filosófica del mismo nombre, junto a Theodor Adorno y Max Horkheimer, hasta 1933, en que el Partido Nacionalsocialista (nazi) conquista el poder y se clausura el centro. Marcuse emigró a Estados Unidos donde trabajó en el Instituto para la Investigación Social de la Universidad de Columbia en 1934. Durante la década de 1940 trabajó para distintas agencias de información del Gobierno federal. Después de 1950 enseñó sucesivamente en las universidades de Columbia, Harvard y Brandeis y en la Universidad de California, en San Diego.
Pese a que su principal interés teórico tendía a una síntesis entre la lógica de Hegel y la ontología de Heidegger, la influencia de Marcuse en los líderes estudiantiles fue evidente durante las revueltas universitarias en Europa y Estados Unidos a finales de la década de 1960. Se le considera el padre espiritual de los levantamientos de mayo de 1968 en París y diversas capitales de Alemania. Su influencia en jóvenes teóricos del moderno pensamiento político, como el francés Daniel Cohn-Bendit, el gemano-oriental Rudi Dutschke, los españoles Manuel Sacristán y Jacobo Muñoz, o el griego Nicos Poulantzas, ha sido decisiva para desprender las doctrinas filosóficas críticas de su ortodoxa vinculación a los conflictos ideológicos y estratégicos de la guerra fría. En sus escritos, afirmaba que los males sociales sólo pueden superarse si se renuncia al proceso democrático liberal. Marcuse mantenía que los mayores desafíos al orden establecido vendrían de los estudiantes y los grupos minoritarios y no de los trabajadores, que, según él, están comprometidos con el statu quo. Su filosofía social está enunciada en Razón y revolución (1941), Eros y civilización (1955), El marxismo soviético (1958) y El hombre unidimensional (1964).
Oskar Negt (1934)  representa  el sector más alternativo de la "segunda generación". Su  revisión teórica se concentra de una forma especial sobre tres áreas temáticas: la Filosofía Social, la acción de los medios comunicativos y la Opinión pública en la sociedad de clases y, por último, las interrelaciones entre teoría y praxis. Entre sus libros y artículos  más representativos se pueden considerar los siguientes: Strukturbeziehungen zwischen den Gesellschaftslehren Comtes und Hegels  (1964), Soziologische Phantasie und exemplarisches Lernen (1968), Marxismus als Legitimationswissenschaft (1969), Zum Problem der Aktualität Hegels (1970), Öffentlichkeit und Erfahrung (1972), Kritische Kommunikationsforschung (1973), Keine Demokratie ohne Sozialismus. Über den Zusammenhang von Politik, Geschichte und Moral (1978), Alternative Politikformen als politische Alternative? (1980) y Thesen zur Unvereinbarkeit von dialektischer und positivistischer Denkweise (1983). (Este conjunto  de artículos y colaboraciones en libros, desgraciadamente sin traducción todavía al castellano, nos indica la inserción de Negt dentro de la reflexión sobre los fundamentos teóricos y epistemológicos de la tradición dialéctica en su contraposición al positivismo)

POSTULADOS Y ASPECTOS RESALTANTES:
Se tratara de resumir en líneas generales algunos aportes o postulados de exponentes principales, tanto en la primera como segunda generación:  

Primera Generación:
Durante sus inicios, los estudios tuvieron una orientación marxista enmarcados en el desarrollo de una serie de teorías atentas a los problemas sociales, como la desigualdad de clases, no solo desde el punto de vista sociológico, sino también filosófico,  o sea un marxismo heterodoxo. Aspiraban a combinar a Marx con Freud, tomando en cuenta el inconsciente, en las motivaciones más profundas. Por ello, se señala, que la teoría crítica debía ser un enfoque que, más que tratar de interpretar, debería contribuir a la transformación del mundo. Le da importancia a los  factores sociales, psicológicos y culturales a la hora de abordar los temas sociales.

En líneas generales, esta generación tuvo como objetivo inmediato reflexionar en torno al fenómeno del progreso humano y al hecho de que la sociedad industrial misma había dado lugar a convertir al ser humano en un ser oprimido y manipulado por los sistemas burocráticos. Las dos vertientes de la crítica se orientaron a: 

  1. Una crítica a la sociedad occidental capitalista y consumista contemporánea y
  2. La critica a las ciencias sociales, especialmente a la sociología norteamericana imperante, de tipo empirista y positivista.   
En las primeras investigaciones sobre comunicación que se llevaron a cabo en los Estados Unidos, de enfoque empirista y ligadas a grandes instituciones, como La Fundación Rockefeller, surgieron las principales diferencias entre teoría crítica y positivismo, que marcarán los sucesivos debates y los estudios sobre comunicación y sociedad en la mitad del siglos XX. Desde la teoría crítica se proponía ampliar el concepto de razón, de manera que el pensamiento se liberara de los límites marcados por la práctica empirista, y de una visión objetiva de la realidad.

Adorno, Horkheimer, Marcuse, entre 1930 y 1970, denuncian que los llamados medios masivos de comunicación están al servicio de las clases dominantes y manipulan ideológicamente a los individuos, generándoles una falsa conciencia de que viven en una sociedad justa y democrática. Critican la “vulgarización” de la alta cultura y defienden el arte genuino, proponen que las masas deben luchar por subir al poder y dirigir la sociedad, lo cual también les dará acceso a la cultura.

Los temas y los enfoques presentados por Horkheimer, Adorno, Benjamín, Fromm y Marcuse son los que dan el punto característico a la escuela.

A mediados de los años cuarenta Adorno y Horkheimer propusieron el concepto de la “Industria Cultural”. De acuerdo con las características  industrializadoras de la época, la cultura también se industrializa. La cultura se convierte en mercancía. Sin embargo, se trata obviamente de una industria un tanto especial: la industria de la cultura, es una industria de la conciencia que afecta el nivel psíquico de las personas. Pero, en lugar de desarrollar la capacidad crítica, los medios de comunicación de masas provocan mentalidades rígidas y homogeneidad psíquica. De esta forma la población va aceptando acríticamente las estructuras de persuasión que los medios canalizan. La cultura se convierte en ideología. La escuela de Frankfurt centró especialmente su atención en el reino cultural apuntando sus críticas hacia lo que sus teóricos denominaron “la industria de la cultura”, hacia las estructuras racionalizadas y burocratizadas (por ejemplo las cadenas de TV) que controlan la cultura moderna.

La industria de la cultura que produce lo que convencionalmente se ha denominado “cultura de masas” se define como una cultura manipulada, falsa, no espontánea, opuesta a la verdad. En relación con esta industria lo que más preocupaba a los pensadores críticos era: la falsedad, señalando, que se trata de un conjunto “preempaquetado de ideas producidas en masa por los medios de comunicación y por otro lado el efecto apaciguador, represor le causa a la gente la cultura de masas.

Segunda Generación:

Jürgen Habermas:  en los años setenta cuando él produce un cambio en la reflexión teórica y replantea el problema de la comunicación, no desde la perspectiva de la técnica sino desde una teoría del lenguaje que de sentido epistemológico y ético a la teoría social crítica de los fundadores. Habermas elabora su Teoría de la Acción Comunicativa (1986), según la cual los hablantes están dotados de competencia lingüística para comunicarse con sus semejantes, en un clima de consenso democrático, con ello desplaza el interés hacia la dimensión humana de la comunicación y, con su concepto de giro lingüístico, introduce como elemento fundamental el problema del sujeto desplazando al medio como centro del análisis.

Asimismo, este autor elabora una teoría social crítica que abarca a la comunicación pública e institucional (opinión pública) y a la comunicación no masiva (interpersonal, humana y subjetiva).  Para avanzar en su propuesta se vale de la filosofía del lenguaje, la lingüística generativa, la pragmática, la hermenéutica contemporánea y, a diferencia de sus predecesores, realiza una reflexión teórica-epistemológica más que una práctica o militancia política. Se considera, por eso, que él refresca la teoría de Frankfurt, porque basa su teoría de la acción comunicativa en el mundo de lo vivido, con lo cual ayuda a comprender las prácticas significativas desarrolladas en la vida cotidiana y las experiencias dialógicas de la comunicación popular.

De esta segunda generación se puede concluir que el trabajo de Habermas fue uno de los más reconocidos, al desarrollar en su obra “Teoría de la Acción Comunicativa” una nueva apuesta por las posibilidades de la razón humana, el valor de la conciencia social, afincadas en la posibilidad que ofrecen el dialogo, la acción comunicativa y la ética. Introduce elaboraciones nuevas en la Teoría Crítica, sobretodo referido a la importancia del lenguaje en toda acción comunicativa, restándole importancia al papel de los medios de comunicación  como espacios para la persuasión.  Para él, el lenguaje, antes de ser concebido como un espejo de la realidad, debe ser entendido a partir de la dimensión interpersonal a que una relación irreducible a la relación sujeto-objeto. Sin embargo, el desarrollo teórico de Habermas conserva aspectos fundamentales de la concepción original de la Teoría Critica revalorizando el papel de la hermenéutica, como método en las ciencias sociales y humanas.

CONCLUSIONES:

Dos corrientes sociológicas fueron importantes y consideradas como fundadoras de los estudios de la comunicación: la sociología funcional estructuralista y la sociología crítica. La primera influyente hasta la década de los 30 por sus aportes metodológicos de los medios de comunicación y la sociología critica encabezada por miembros de la ESCUELA DE FRANKFURT que intento ser una comprensión critica del movimiento social de s tiempo (critica de la sociedad occidental capitalista y consumista contemporánea y critica a las ciencias sociales, especialmente a la sociología norteamericana de tipo empirista y positivista) e influye con sus estudios de los medios de comunicación principalmente por sus aportes sobre las industrias culturales. Los fundadores se centraron en el estudio y las manifestaciones de masas y los primeros estudios de la ideología. Entre sus representantes están: Marcuse, Adorno, Horkheimer, Habermas, A. Schmidt, etc.

Los estudios hicieron aportes significativos a las ciencias de la comunicación, desde su perspectiva y para su época, tales como: propuestas de métodos de investigación a ser aplicados a las ciencias sociales,, surgen nuevos temas de investigación comunicacional: discusión sobre los medios, concebidos como industrias culturales, los estudios de la comunicación de masas con carácter alienante, los que introducen la importancia del lenguaje en la acción comunicativa trasladando el interés hacia una dimensión humana de la comunicación y restando importancia al papel de los medios como espacios para la persuasión, etc. La escuela de Frankfurt tuvo influencia no solo en Europa y Estados Unidos sino en la Americe Latina.

BIBLIOGRAFIA

Material de estudio de la materia de Sociología de la Comunicacion. 
Diccionario Wikipedia. 
Román Reyes. Diccionario Crítico de Ciencias Sociales.

1 comentario:

  1. Gracias por la informacion muy bien detallada, me ayudara bastante en mi trabajo.

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